CUADERNO DE VIAJES 3: ANGKOR VAT
Sed bienvenidos a esta cita periódica con el espíritu aventurero. O, dicho en antiguo persa, “Gaf-petshé” (1).
En anteriores ediciones de este diario de viajes estivales os mostré los secretos del Everest y del desierto de Nabonajmil. Sin embargo, aún no me sentía lleno, pese a haber vivido instantes de tal intensidad que una vez incluso se me taparon los oídos de tanta emoción y en otra ocasión recuerdo que me oriné sin yo pretenderlo. Consciente de que la vida es la más potente de las drogas, yo me sentía dispuesto a exigirle mi papelina a su único camello autorizado: Dios.
Embarqué pues hacia Tailandia para hollar sus enigmáticas selvas. Preñadas de misterio. Espesas y húmedas como los genitales de un churrero en agosto.
Angkor Vat, uno de los pulmones del planeta, y también un poco un riñón, según tengo entendido, es la siguiente parada de este nuestro viaje.