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07

SANIDAD. GUANTES Y SILLAS

Público – Persona, animal o cosa (07/01/12)

Esperábamos a la pediatra en el box de urgencias del hospital de Sant Pau en Barcelona. Se me ocurrió sacar uno de los guantes desechables azules que asomaba de un dispensador. Lo hinché y anudé para que pareciera una ubre de vaca y con ella le expliqué un cuento a mi hijo, para entretenerle y calmar así su llanto. Cuando entró la doctora le expliqué lo que había hecho. Amablemente, pero de forma sincera y sin ocultar su preocupación, me explicó que por ella no había ningún problema, pero que en breve, al ritmo de los recortes que estaban experimentando en el hospital, quizá tendría que reprender a otro padre que quisiera hacer lo mismo. Ambos reímos sin ganas la ocurrencia sin gracia.

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ene
05

EL BALCÓN DE MI SUEGRA

MI suegra tiene un balcón (1). Este balcón es un lugar muy fotogénico. No sé si fotogénico es la palabra. Supongo que no, el balcón no es que salga muy bien en las fotos. Si echas una foto desde fuera, el balcón es normalito, pero desde él se toman instantáneas acojonantes. Debe ser fotocreativo, o fotoreactivo, forogenerador o fotoatractivo. Está en primera línea de playa, en Cunit, y ofrece unas vistas alucinantes. Yo creo, modestamente, que no tiene parangón en la historia de los balcones con vistas. El balcón con vistas (un buen título de película, ¿no?)

(1) Parece el primer verso de una bachata o un merengue, ¿no? “Mi suegra tiene un balcón/Ay mi papi que sabroso/Te asomas bien peligroso/Y te dan un aventón”



ene
05

HOMELAND

Y ya puestos a recomendar series, en la línea del post de ayer, no os perdáis Homeland, que acaba de finalizar su primera temporada, de Showtime, los que echan Dexter. Buenísima. Espionaje, militares, terroristas y personajes molones.

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ene
04

BLACK MIRROR

Black Mirror es una miniserie del canal inglés Channel 4, obra de los creadores de Dead Set, la cual ya recomende en su día aquí y que se ha convertido en una de las más gratas sorpresas televisivas que me he llevado en mucho tiempo.

Consta de tres episodios independientes entre sí, pero hermanados por una temática común: el impacto de la tecnología en nuestras vidas. Plantea tres situaciones más o menos plausibles a corto o medio plazo. Explora el terreno de la ciencia ficción aplicada a la esfera política, social e íntima con impactantes resultados.

El primer episodio, The National Anthem, plantea una crisis gubernamental tan sorprendente como perturbadora. El segundo, Fifteen Million Merits, ofrece una visión distópica de un angustioso futuro cercano en que las redes sociales han acabado fusionándose con los medios de comunicación de masas. En el tercero, The Entire History of You, un revolucionario gadget cyberpunk eleva las relaciones de pareja a la categoria de pesadilla.

Los tres están magistralmente escritos, dirigidos, interpretados y realizados. Los tres resultan perturbadores y contundentes. Permanecen en el recuerdo durante horas, si no días, después de darte una patada en el estómago. Extremadamente recomendable.

ene
03

EL POR QUÉ DE UN BLOG

Comencé a escribir este blog en el año 2007, sin saber muy bien por qué. En una época en la que Facebook y Twitter aún no habían engullido la práctica totalidad de las necesidades comunicativas digitales humanas. Hoy es enero de 2012 y hace unos días que busco en los archivos de esta bitácora y releo las anotaciones de mis primeros años aquí. Me sorprende la energía y sinceridad con que me expresaba en aquellos posts. Menos protegido y libre. Luego me volví más refinado y sutil, seguramente también más opaco y suspicaz. Pero me produce placer bucear a través de mi estado de ánimo de aquellos días, y me sorprendo ante la cantidad de material que recopilaba y dedicaba a subir aquí.

Por supuesto, cada vez hay más maneras de comunicarse y las redes sociales se han comido las necesidades. He intentado estar en todas partes, me gusta. Y también me cansa. Lo que más me fastidia es cómo las redes han fragmentado los discursos. Cómo cada vez cuesta más expresarse. Es engañoso, porque la primera sensación que tuve, sobre todo en twitter, la red que más me enganchó en su momento, fue una especie de explosión comunicativa. Me parecía directa, rápida, inmediata y enriquecedora. Con el tiempo, sin embargo, me harta comunicarme sincopadamente, sin tiempo ni espacio para desarrollar las ideas. Y me entristece comprobar como la inmensa mayoría de usuarios de redes sociales va reduciendo progresivamente su capacidad de atención, su interés y, lo que es aún más alarmante, cómo cada vez son menos capaces de atravesar la frontera de los 140 caracteres. Por no hablar de los dobles sentidos y las ironías, que se estrellan penosamente contra un muro de incomprensión.

Intenté hace tiempo convivir en ambos mundos. Escribía un post aquí y luego lo enlazaba en twitter, pero me di cuenta que eran lenguajes diferentes, y que los posts no son bien recibidos en el reino de los eslóganes. Hoy tiro la toalla y he decidido que este blog se queda como está. Hay entrada libre. Y seguiré dándole de comer, aún a sabiendas que cada vez somos menos los que dedicamos un rato a leer posts en blogs. Y no lo enlazaré a twitter. De modo que si has leído esto es porque has querido entrar aquí a hacerlo, nadie te ha llamado, y lo has hecho sin prisa. Que quede, pues, entre nosotros.

Eso sí, el por qué, aún no lo sé muy bien.

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