DEBERES
12/07/2010 | 19 comentarios »Me voy de vacaciones (este año merecidas, creedme). De manera que este blog no se actualizará hasta setiembre. Mientras tanto, para que no os aburráis este verano, lanzo a la blogosfera tres preguntas filosóficas de enjundia.
- ¿Por qué un melón puede ser apepinado, pero un pepino no puede ser amelonado? Y ya puestos ¿Por qué hay peras limoneras, pero no limones pereros? ¿Hay racismo en el mundo de las frutas y hortalizas?
- ¿Por qué las palabras destino y sentido tienen las mismas letras? ¿Acaso nada tiene sentido si no existe el destino? ¿O es una señal de que culpamos al destino cuando deberíamos preocuparnos de darle un sentido a nuestra vida? ¿O me estoy haciendo una paja mental con una chorrada? (Aunque esta última la descartaría, porque yo no soy mucho de hacer esas cosas)
- Esto más que una pregunta es una reflexión. Imaginemos que un antifascista hace una pintada de una cruz gamada tachada. En algún momento tendrá que dibujar la cruz gamada para luego tacharla. O sea, para expresar su rechazo a lo que más odia, primero debe dibujarlo. ¿Que pasaría si la poli lo detuviera en ese punto, antes de tachar la cruz gamada? De entrada habría contribuido involuntariamente a que las paredes de la ciudad tuvieran una cruz gamada más. Y los policías, técnicamente, podrían acusarle de apología del fascismo, que es, al fin y al cabo, lo que habría hecho, queriendo hacer justo lo contrario. La solución pasaría por tachar primero y pintar la cruz gamada después. El resultado, gráficamente, sería el mismo. Pero no conceptualmente, ya que la cruz gamada se impondría a la tachadura, tacharía el tachón. Yo si fuera policía (Dios no lo quiera) dejaría que el joven antifascista terminara la pintada ¿y vosotros?
Adiós y buen verano.









