HACERSE MAYOR
Este mes cumplo 38 (no es para que me felicitéis, es un dato necesario para la comprensión de esta entrada). A lo largo de los años la vida me ha ido enviando señales de que me iba haciendo mayor.
Contemplé con estoicidad la aparición de mi primera cana. Una ligera reflexión del tipo “vaya por dios, soy un poco más viejo”, pero más por que tocaba que por otra cosa. No pasé ninguna crisis ni sentí la necesidad de escribir un poema sobre el paso del tiempo. Ni tan solo un pareado. De haberlo escrito, hubiera sido más o menos así:
El tiempo pasa, hay que ver
Bueno… ¿Qué hay de comer?
La primera vez que un niño me dijo señor tampoco fue para tanto. Es verdad que desee echar ácido a la cara del chaval. Pero el deseo fue fugaz. Un par de meses.
Pero nada es comparable al mensaje que me envió la vida esta misma semana. Más que mensaje fue un bofetón en la cara. Llaman a la puerta, abro y me encuentro a un joven llamado Cristian que viene de Endesa a comprobar no se que mierda de mi factura. Le hago pasar porque tiene que escribir algo. Mientras está entrando me pregunta si tengo hijos y le digo que dos hijas. Y luego suelta la bomba: “¿y están en paro?”. Se ve que iban escasos de personal. Pero eso es lo de menos. Cristian (que por cierto era calvo a pesar de su insultante juventud) consideró que mis hijas estaban en edad de trabajar. Mi hija mayor tiene 6 años. Ningún padre que conozca de mi edad tiene hijos de más de 11 años. Pero Cristian (que era calvo, ¿lo he mencionado?) vino a mi casa a llamarme viejo a la cara. Y se quedó tan ancho. Espero que te cierren muchas puertas en las narices, maldito calvorota.
Si me pasa esto a dos años de los 40, ¿que me deparan las siguientes décadas?
Cuando cumpla 50, “esta usted muy ágil, abuelo ¿cadera de titanio?”
Cuando cumpla 60, me preguntaran como llevan mis hijas la jubilación.
Y cuando cumpla 70 llamará a mi puerta un joven que querrá ofrecerme tarifa plana de teletransportación, y gritará horrorizado: “¡No, por favor, señor Tutankamón, no me mate! ¡Le devolveré la piedra que cogí de su pirámide en mi viaje a Egipto!”.
Cristian, yo te maldigo.
Adiós.
09/02/2012 a las 13:31
jajajaj, grande Rafel, yo con 40 he vivido algo muy parecido a ti..le echaría ácido en la cara…jajajaj
09/02/2012 a las 14:03
A mí me pasa algo casi-casi parecido, pero suele ocurrir al revés. Y no, no es mejor! Porque las canas me han salido pronto, aún encima, aunque las oculte ágilmente. Pero cada vez que abro la puerta a algún amable vendedor me preguntan por mis padres. O “por mi papá y mi mamá”. Y una vez iba yo echándome un pitillito por la calle y un señor de correos me dijo que así no iba a crecer. Habrase visto.
09/02/2012 a las 17:37
¿Has dicho calvorota como insulto?… Oye, ¿has visto el Inistón?
Me gusta mucho tu blog
09/02/2012 a las 17:45
Hola Rafel,
En mi opinión creo que faltan datos en esta historia para poder sacar conclusiones tan así a lo loco como has hecho tú. Por ejemplo, ¿cómo ibas vestido al abrir la puerta? Quiero decir, se acercan los carnavales y quizás en ese momento te estabas probando tu disfraz para este año, no sé, de Frankenstein, de Zombi, de Mila Ximénez, es decir, de alguien muy desmejorado, en cuyo caso eso pudo haber dado una imagen errónea de tu edad.
O a lo mejor el problema está en otra parte, en Cristian. ¿Qué sabemos realmente de su vida? Creo recordar que en algún punto mencionas, corrígeme si me equivoco, que era calvo, incluso demasiado para su edad. ¿Y si antes de ir de puerta en puerta Cristian tuvo un trabajo de gran responsabilidad y mucho estrés? ¿Has pensado que Cristian pudo haber sido un precoz ejecutivo de Nike? Eso explicaría su prematura alopecia y su discutible opinión sobre la edad mínima legal para trabajar. En ese caso tu aparente edad no tendría nada que ver con su comentario.
¿Ves, Rafel? Hay cantidad de posibles explicaciones para lo que pasó.
09/02/2012 a las 23:47
¡Lo que me he reído con tu entrada! Si te sirve de consuelo,tengo 22 años y a los 14 iba paseando por la calle con mi prima de 6 (que no se parece a mí ni en el blanco de los ojos) y una señora me dijo que mi hija era preciosa…Si a los 14 añitos ya tenía pinta de madre,no me quiero imaginar la que tengo ahora o la que tendré con tu edad.
11/02/2012 a las 0:52
Rafel, si quieres seguir con la tesis sobre poses sobreactuadas que iniciaste con Carlos Marín, yo te propongo a Jean Dujardin: http://mundo52.com/files/imagecache/nota_completa/dujardin.jpg
Por cierto, felicidades.
13/02/2012 a las 13:46
“Calvorota” es una palabra de viejo, Rafel.
13/02/2012 a las 21:02
Es verdad, Javi.
También es de nuevoviejo decir que te haces mayor, no viejo. Cuando eres viejoconsolidado dices que eres viejo. Y ya está.
13/02/2012 a las 21:06
No soy calvo Sr. Barceló, lo llevo muy, muy corto.
Yo te perdono, Endesa no lo sé. Revise su factura la próxiva vez, Amenofis.
01/03/2012 a las 15:06
Hola Rafel. Eres un genio. Me acordé de tu cumple, imposible no hacerlo con esa fecha, pero como siempre no me acordé de escribir.
09/03/2012 a las 12:59
Muchas gracias, Paula. Me doy por felicitado. Recuerdos a todos.
20/03/2012 a las 23:58
Pues a mi calló bien Cristian, el calvorota, por culpa suya escribiste esta historia y me eché unas risas. Gracias Rafel y feliz cumple!