HALLAZGO EN EL BAZAR
Me fascinan los chinos. Me refiero a los bazares chinos, no a los ciudadanos chinos. Que también, ojo. Esos ojos permanentemente entrecerrados, ese aire de estar siempre tramando algo, esa escritura encriptada para que los demás no la entendamos… Me fascinan porqué los temo. Supongo que todo surge de que mi padre, cuando le preguntaba como funcionaba algún aparato (un coche, un video, una aspiradora…), me respondía que tenía unos chinos dentro moviendo palancas. El horror… el horror… Pero si acaso ya os hablo de mi temor a los chinos otro día.
Como os decía, hoy pretendo hablar (si no sufro el ataque de otra digresión emboscada) de la parte más festiva de esta cultura milenaria: los bazares orientales. Son un maravilloso compendio de cosas baratas pero de dudosa calidad (coches de juguete que pierden sus ruedas entes de tocar el suelo), productos de temporada (espumillones por navidad, disfraces por carnaval, cosas en forma de corazón* por san Valentín…) y ropa de macra (guiño, guiño, codazo).
Pero mi fascinación, y el motivo por el que no puedo dejar de entrar en un chino cuando paso cerca (sigo hablando del establecimiento, no de la persona), es su condición de museos del feísmo. Hay muchos ejemplos. Por poner un par de fotos sacadas esta semana por este humilde blogero.
Un Son Goku que se ha caído al suelo de la cogorza que lleva.
Un toro de cristal follándose al mundo, también de cristal. Esto tiene que ser una metáfora fijo. Pero no la pillo.
En fin, por internet corren muchas fotos de aberraciones similares. Pero lo que nunca esperas encontrar en un bazar chino (al menos en los que yo he estado) es un libro que no sea infantil. Y mucho menos un libro como este.
“La cara oculta de la cruz”, de Manuel Seral. Y debajo otro libro de la misma colección. Libros de ocultismo. Dos ejemplares de cada título. Editado por Ediciones Luna negra. He buscado Luna negra en google y no me ha salido ninguna editorial. Me ha salido una telenovela y un grupo de cumbia, pero no una editorial.
¿Cómo habían llegado esos misteriosos libros de editorial ignota a un bazar chino, entre los libros de pasatiempos? (la revista que está al lado es de sopas de letras, no de recetas de sopa). Os aseguro que no había ningún otro libro para adultos en todo el bazar. Buscando la respuesta cogí el libro y le di la vuelta. Y en ese momento lo vi claro.
“Los libros ocultos de Manuel Seral”. El mejor sitio para ocultar un libro es un bazar chino. O el bolso de …………….. (rellena el espacio con el nombre de una modelo o tertuliana del corazón). Otro caso resuelto de Rafel Barceló.
Adiós.






22/02/2012 a las 16:56
¿Cuánto valia en el chino? Por internet se encuantra a 3.20 pero con gastos de envío a 5.20. No sé si me valdría la pena desplazarme.
http://www.iberlibro.com/Cara-Oculta-Cruz-Manuel-Seral-Luna/2664074700/bd
23/02/2012 a las 23:23
Mi primera incursión en el mundo de los chinos fue gracias a la pornografía. Mis amigos y yo, impúberes preadolescentes, descubrimos que un chino vendía porno. Entramos y nos empezamos a reír. Uno de nosotros se armó de valor y preguntó: ¿películas porno? Como quien pide pan. Joder, muy bien. Y el chino nos llevó a un rincón oculto donde escondía una caja de cartón. En ella guardaba todo tipo de películas pornográficas. Escogimos la que más nos gustó. De camino a casa de mi amigo (queríamos verla cuanto antes) su padre nos pilló con tamaña obra audiovisual (de portada realmente explícita). En lugar de reñirnos se rió muy fuerte y nos dio a entender que a él también le gustaba esa mierda. Eso sí que no nos lo esperábamos. A mí ver a ese viejo sonreír me dejó muy jodido, su cara me pareció un poco repulsiva. Yo qué sé, pensaba que los mayores no se tocaban. Fuimos a casa de mi amigo y allí vimos la película. Éramos de barrio, pero civilizados, de modo que hicimos turnos para ir cascándonosla en el baño. ¿Moraleja? Ninguna. ¿Por qué lo cuento? No sé. PERO AL SON GOKU PARECE QUE LE ESTÉN DANDO POR CULO, ¿NO? JAJAJAJA, VAYA QUE SÍ.
Cuídate, Rafel.
25/02/2012 a las 3:01
jajajaja, el comentario que me precede es cojonudo
08/03/2012 a las 0:08
Cualquier cosa es posible si la cruz tiene una cara oculta. Que el 3 de oros esconda una sota de bastos, por ejemplo. Karl Pearson hacia 1900 tiró una moneda 24000 veces para calcular la probabilidad de que saliera cara. Tiene que estar revolviendose en su tumba.